Son las personas que sufrieron daños físicos o emocionales causados por los actores armados durante el conflicto armado en Colombia. Se considera que son víctimas quienes perdieron la vida, pero también quienes perdieron sus familias, sus tierras y propiedades. También los niños y niñas que fueron obligados a ir a la guerra son víctimas, así como quienes tuvieron que abandonar el país para proteger su vida. Además, la JEP considera a la naturaleza como víctima por los daños que sufrió durante el conflicto.
Es como hemos llamado a la guerra que inició hace más de 60 años en Colombia, en la que participaron el Estado colombiano y las Farc-EP, entre otros grupos armados, y que se intentó detener con el Acuerdo de Paz de 2016. Desde los primeros años de la guerra, muchas personas murieron o quedaron heridas, familias enteras tuvieron que huir de sus hogares, incluso fuera del país, y escuelas, centros de salud y lugares comunitarios fueron destruidos. Los niños y niñas vivieron con mucho miedo y tristeza.
Fueron las conversaciones que tuvieron el Gobierno colombiano y las Farc-EP entre 2012 y 2016 con el objetivo de terminar el conflicto armado. Varios países y la ONU ayudaron a que ese diálogo fuera posible. En esas conversaciones también participaron organizaciones de víctimas, mujeres, pueblos y comunidades étnicas, quienes hicieron propuestas para construir la paz.
En 2016, al terminar los Diálogos de Paz, el Gobierno colombiano y las Farc-EP firmaron el Acuerdo Final de Paz. Las Farc-EP dejaron las armas y se comprometieron a decir la verdad y a reparar a las víctimas. El Acuerdo estableció que los miembros del Ejército Nacional, la Fuerza Aérea y la Armada también deben rendir cuentas por los delitos cometidos durante el conflicto y, así como los miembros de las Farc-EP, ayudar a que las víctimas puedan sanar sus dolores.
La verdad de los hechos ocurridos en el conflicto armado es el conjunto de relatos, informaciones y datos aportados por quienes cometieron crímenes dentro del conflicto con el fin de reconocer su responsabilidad y la de otras personas o grupos que participaron en estos hechos y admitir el daño causado.
Son acciones que realizan los comparecientes ante la JEP para remediar los daños que causaron a las víctimas durante la guerra. Para esto deben reconocer su responsabilidad y pedir perdón. También pueden hacer trabajos y obras a favor de las comunidades afectadas, como ayudar a desactivar minas escondidas en caminos, cultivos o fuentes de agua, reconstruir escuelas, caminos o puentes destruidos, o ayudar a restaurar el campo.
Es el compromiso de no volver a hacer daño como el que se causó en el conflicto armado. Esto significa decir la verdad, reparar a las víctimas y prometer no volver a usar armas ni la violencia, no reclutar niños y niñas y no obligar a nadie a abandonar su hogar.
Es una segunda oportunidad que se les ofrece a quienes fueron actores armados para que puedan reunirse con sus familias, construir una vida en comunidad y vivir lejos de las armas y de la violencia.
Es un derecho fundamental tanto de las víctimas como de quienes participaron en el conflicto armado y firmaron un acuerdo de paz. El Estado debe garantizar la justicia para todos de manera equitativa, buscando devolver la tranquilidad y la armonía a la sociedad.
Es un tipo especial de justicia que investiga, juzga y sanciona los crímenes que ocurrieron durante un periodo de tiempo específico, como una guerra. Actualmente, en Colombia se aplica después de la firma del Acuerdo Final de Paz, en el que el Estado y las Farc-EP se comprometieron a trabajar juntos por la verdad y la paz.
Además de investigar, juzgar y sancionar, la justicia restaurativa también busca reparar el daño causado a las víctimas. Además, les da una segunda oportunidad a los actores del conflicto, siempre que cuenten la verdad, acepten su responsabilidad y emprendan acciones concretas para remediar lo que hicieron.
Es un crimen que consiste en llevarse a una persona en contra de su voluntad (sin su permiso). El secuestro fue una experiencia muy dolorosa. Quienes lo vivieron sufrieron miedo y tristeza, y se sintieron muy solos. En algunos casos, las personas fueron encadenadas, pasaron hambre y frío, tuvieron que caminar durante días, y en otros casos perdieron la vida. Las familias de las personas secuestradas también sufrieron mucho: perdieron el sueño y las ganas de comer o de reír, y vivían con el corazón lleno de angustia, pues no sabían dónde estaban sus seres queridos ni si estaban bien o mal.
Es cuando los grupos armados obligan a las personas a abandonar sus hogares y tienen que dejar sus hogares o sitios de residencia para salvar sus vidas.
Es un arma explosiva que puede matar o herir gravemente a las personas que estén cerca. Algunas están enterradas en el suelo, sobre la tierra, colgadas de un árbol o en el agua. Tienen diferentes formas, tamaños y colores, y a veces están escondidas en objetos cotidianos. Si alguna vez encuentras un objeto sospechoso en un camino o en un lugar de juego, aléjate de inmediato y avisa a un adulto.
Es un delito que consiste en obligar o convencer mediante promesas o engaños a las niñas y niños a participar en un conflicto armado, ya sea como combatientes o para cumplir órdenes de actores armados. Esto les niega la oportunidad de estudiar, crecer con sus familias, tener acceso a la salud y a la recreación, a la libertad de expresión y a la protección.
Fue una organización guerrillera colombiana que existió desde 1964 hasta 2016. Comenzó como un pequeño grupo de campesinos que huía de la violencia de mediados del siglo pasado, y con el tiempo fue creciendo y expandiéndose por muchas regiones del país. Sus enfrentamientos armados con el Estado afectaron a muchas personas y dejaron mucho dolor y tristeza en Colombia.
Son los crímenes que más se repitieron durante el conflicto armado en contra de la población. Afectaron a niños, niñas y adolescentes, jóvenes, mujeres, hombres, comunidades campesinas y pueblos étnicos que se encontraban indefensos. Estos crímenes ocurrieron principalmente en algunas regiones del país y contra ciertos grupos de personas, y dejaron un gran número de víctimas. Entre estos crímenes se encuentra el reclutamiento forzado, el desplazamiento forzado, la desaparición forzada y la violencia sexual.
Es un crimen muy grave que ocurre cuando una persona es llevada en contra de su voluntad por un grupo armado o por miembros del Estado (como militares o policías) y luego nadie dice dónde está ni qué pasó con ella. Las familias duran años, o incluso décadas, sin saber si su ser querido está vivo o muerto, si necesita ayuda o si algún día va a regresar. Esa incertidumbre es una de las formas más dolorosas de sufrimiento dentro de la guerra. Saber qué pasó con las personas desaparecidas es un derecho de sus familias y una parte fundamental de la verdad.
Son las personas que tuvieron la mayor responsabilidad en los crímenes que ocurrieron dentro del conflicto armado. Algunas tenían el mayor poder de mando en los grupos armados para dar las órdenes y tomar decisiones, y otras también fueron responsables de planear los crímenes o los organizaron para que sucedieran, así no tuvieran tanta autoridad o liderazgo.
Es la decisión que toma la JEP cuando una persona reconoce su responsabilidad en los crímenes cometidos durante el conflicto armado y se compromete a decir la verdad y a reparar a las víctimas. En lugar de ir a la cárcel, esa persona debe cumplir trabajos, obras o acciones concretas para remediar el daño causado, como reconstruir comunidades, ayudar a desactivar minas o contribuir a la restauración de territorios y ecosistemas afectados.
Es la decisión que toma la JEP cuando una persona no reconoce su responsabilidad en los crímenes cometidos durante el conflicto armado o cuando no cumple con sus compromisos de verdad y reparación. En ese caso, la JEP investiga los hechos, escucha las pruebas y toma una decisión. Si se comprueba que esa persona es culpable, puede recibir una pena mayor, que incluye ir a la cárcel.