COMUNICADO 107
Tras 26 años de búsqueda, una familia pudo despedir dignamente a su hermana reclutada por las extintas Farc-EP cuando tenía 13 años
- Nora* murió el 23 de junio de 2000 durante un combate entre las Farc-EP y el Ejército Nacional, pocos meses después de su reclutamiento. Aunque su familia fue informada de su muerte y de su inhumación en el Cementerio de La Unión Peneya, en el municipio de La Montañita (Caquetá), nunca conoció la ubicación exacta de su cuerpo.
- El hallazgo e identificación de Nora se dieron en el marco de las medidas cautelares decretadas por la Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP en el Caso 07 para proteger el Cementerio de La Unión Peneya de La Montañita, Caquetá. Estas medidas permitieron adelantar labores de búsqueda, prospección, recuperación e identificación de cuerpos, en respuesta a las solicitudes presentadas por organizaciones de familiares y víctimas de reclutamiento.
- La historia de Nora refleja el profundo impacto que el reclutamiento y la utilización de niñas y niños dejaron en cientos de familias colombianas. La articulación entre la JEP, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y el Instituto Nacional de Medicina Legal ha permitido transformar décadas de incertidumbre en verdad, dignidad y reparación para las víctimas y sus familias.
- A la fecha, 40 personas desaparecidas han sido recuperadas, identificadas y entregadas dignamente a sus familias en el marco del Caso 07. De ellas, 29 corresponden a víctimas de reclutamiento y utilización, 8 de las cuales murieron cuando aún eran niñas y niños.

La Montañita (Caquetá), 25 de agosto de 2026. Tras 26 años de incertidumbre, una familia de Caquetá pudo darle digna sepultura a su hermana, Nora, quien fue reclutada por las extintas Farc-EP cuando tenía 13 años en una zona rural de ese departamento.
Nora murió el 23 de junio de 2000 durante un combate entre las Farc-EP y el Ejército Nacional, pocos meses después de su reclutamiento. Aunque su familia fue informada de su muerte y de su inhumación en el Cementerio de La Unión Peneya, en el municipio de La Montañita (Caquetá), nunca conoció la ubicación exacta de su cuerpo. Desde entonces, sus seres queridos emprendieron una búsqueda que se prolongó durante más de dos décadas.
El hallazgo e identificación de Nora fueron posibles gracias a las medidas cautelares decretadas por la Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP, en el marco del Caso 07, que investiga el reclutamiento y utilización de niñas y niños en la guerra. Dichas medidas cautelares fueron expedidas con el fin de proteger sitios de interés forense en el Cementerio de La Unión Peneya.
En el marco de estas acciones, adelantadas entre la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) y el Grupo de Apoyo Técnico Forense (GATEF) de la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la JEP, se recuperaron 47 cuerpos de víctimas del conflicto armado, entre ellos los de niñas y niños presuntamente reclutados por las antiguas Farc-EP.
Allí se encontraba el cuerpo de Nora, quien fue identificada y entregada dignamente a sus familiares en junio de 2026, gracias a la articulación entre la UBPD, el Instituto Nacional de Medicina Legal y el despacho relator del Caso 07 de la JEP. La ceremonia permitió a su familia cerrar un ciclo de más de dos décadas de búsqueda y despedirla en condiciones de verdad, dignidad y respeto.
A lo largo de 26 años, la familia de Nora mantuvo viva la esperanza de encontrarla. La búsqueda fue liderada por su madre, hoy fallecida, y por una de sus hermanas, quienes nunca dejaron de exigir respuestas sobre su paradero. La historia de esta familia está marcada por otra tragedia: una de sus hermanas también fue reclutada por las extintas Farc-EP cuando era menor de edad y se presume que falleció. Ella aún permanece desaparecida. Además, un hermano que ingresó a esa guerrilla siendo adulto también continúa desaparecido. Esta sucesión de pérdidas convirtió la búsqueda familiar en una lucha persistente por la verdad y el derecho a conocer el destino de sus seres queridos.

En medio de la ceremonia de entrega digna, los hermanos de Nora expresaron mensajes de amor y gratitud, reafirmando que su recuerdo permanecerá siempre vivo en sus corazones. Allí la recordaron como una niña alegre, responsable y sonriente a la que le gustaba estudiar, jugar, compartir con sus hermanos y ayudar en las labores del campo. “Recuerdo que con ella bajábamos guamas, arrancábamos yucas, y a veces nos picaban las avispas cuando jugábamos en los árboles”, dijo una de sus hermanas. “Siempre estarás en nuestros corazones, que tengas un feliz viaje hacia la eternidad. Nos vemos más adelante”, afirmó otra de sus familiares.
Durante este acto de dignificación, los hermanos de Nora manifestaron que la última imagen que conservan de ella es la de una niña pequeña, cuya ausencia marcó indefinidamente la historia de la familia.
La JEP entregó a la familia una planta de bambú, símbolo de fortaleza, resiliencia y perseverancia. Este gesto reconoce la dignidad y la incansable búsqueda de quienes, durante más de dos décadas, mantuvieron viva la esperanza de encontrar a Nora y de conocer la verdad sobre su paradero. La entrega del bambú también representa el cierre de un largo camino marcado por la incertidumbre y el dolor, así como el reconocimiento a la capacidad de las familias buscadoras para resistir y transformar la ausencia en memoria y dignidad.
La historia de Nora refleja el profundo impacto que el reclutamiento y la utilización de niñas y niños dejaron en cientos de familias colombianas. La articulación entre la JEP, la UBPD y el Instituto Nacional de Medicina Legal permite transformar décadas de incertidumbre en verdad, dignidad y reparación para las víctimas y sus familias.
Durante la investigación del Caso 07, a la fecha, 40 personas desaparecidas han sido recuperadas, identificadas y entregadas dignamente a sus familias en los departamentos de Caquetá, Guaviare, La Guajira, Antioquia, Tolima, Meta, Caldas, Santander, Boyacá, Cundinamarca y Sucre. De ellas, 29 corresponden a víctimas de reclutamiento y utilización, 8 de las cuales murieron cuando aún eran niñas y niños.
Por el reclutamiento y utilización de niñas y niños en el conflicto armado, la JEP imputó como máximos responsables a los seis integrantes del último Secretariado de las Farc-EP, quienes reconocieron su responsabilidad en marzo de 2026. Mediante el auto 07 del 25 de marzo de 2026, la Sala de Reconocimiento de Verdad llamó a reconocer responsabilidad a otros 20 antiguos integrantes de esa organización armada por su liderazgo regional y su participación determinante en estos crímenes.
*Por razones de seguridad y protección de la identidad de la familia, el nombre de la víctima ha sido cambiado