COMUNICADO 57

Aportes a la verdad de comparecientes de la fuerza pública permiten la entrega digna del cuerpo de la sexta víctima de desaparición forzada en Casanare


  • William Goyeneche Laverde fue asesinado y desaparecido forzadamente para ser presentado ilegítimamente como baja en combate en 2006, en hechos atribuidos a integrantes de la Brigada XVI del Ejército Nacional.
  • Los aportes a la verdad entregados por comparecientes no seleccionados como máximos responsables ante la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas permitieron recuperar e identificar su cuerpo casi 20 años después.
  • El hallazgo e identificación se lograron en el marco de los procesos que lleva la JEP por asesinatos y desapariciones forzadas presentadas ilegítimamente como bajas en combate por agentes del Estado.
  • La recuperación, identificación y entrega digna del cuerpo a su familia fueron resultado del trabajo articulado entre la JEP, la Fiscalía General de la Nación, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
  • Por este crimen y otros 318 documentados por la JEP en el Subcaso Casanare del Caso 03, la Sala de Reconocimiento de Verdad imputó crímenes de guerra y de lesa humanidad a 19 militares, un exagente del DAS y dos civiles que cumplieron el rol de reclutadores. Todos ellos reconocieron públicamente su responsabilidad y actualmente sus procesos se encuentran en etapa de juicio, que conducirá a la imposición de sanciones.
  • Con esta diligencia, la Subsala Casanare de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas completa seis entregas dignas en el departamento.

Aguazul, Casanare, 23 de mayo de 2026. Durante casi veinte años, la familia de William Goyeneche Laverde sostuvo una búsqueda marcada por la incertidumbre y el silencio institucional. Ese doloroso camino tuvo un punto de inflexión en abril pasado, cuando la JEP realizó la entrega digna de su cuerpo a sus seres queridos, un paso fundamental para que su mamá, hermanos y sobrinos comenzaran a cerrar un largo ciclo de espera que hoy les permite reconstruir la verdad sobre lo que pasó. 
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Su hallazgo e identificación fueron posibles tras los aportes de miembros de la fuerza pública que, aunque no fueron seleccionados como máximos responsables de asesinatos y desapariciones forzadas presentadas falsamente como bajas en combate en Casanare, tienen la obligación de contribuir al esclarecimiento de los hechos en los que participaron. En este caso, la información entregada ante la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas permitió reconstruir las circunstancias que rodearon el crimen de este joven de 22 años.

Como William, al menos 318 personas fueron asesinadas —y varias de ellas desaparecidas forzadamente— entre 2005 y 2008 por integrantes de la Brigada XVI, para ser presentadas ilegítimamente como bajas en combate en este departamento. Así lo determinó la Sala de Reconocimiento de Verdad, que imputó crímenes de guerra y de lesa humanidad a 19 militares, un exagente del DAS y dos civiles que cumplieron el rol de reclutadores. Todos ellos reconocieron públicamente su responsabilidad y actualmente sus procesos se encuentran en etapa de juicio, que conducirá a la imposición de sanciones.

El asesinato de William Goyeneche Laverde refleja la manera en que operó el patrón macrocriminal documentado por la JEP. De acuerdo con el relato de comparecientes de la fuerza pública, el 17 de diciembre de 2006 un pelotón del Batallón de Infantería No. 44 ‘Ramón Nonato Pérez’ (BIRNO) salió al terreno con el propósito de reportar un resultado operacional.
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Tras encontrarse con la víctima, según relataron los comparecientes ante la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, la engañaron y la trasladaron desde Aguazul hasta una zona rural de Recetor, en Casanare. Allí, en un falso retén, la detuvieron con el pretexto de revisar sus documentos y luego la obligaron a caminar hacia un lugar alto y con abundante vegetación, donde le dispararon en estado de indefensión. 

Según relataron antiguos integrantes de la Brigada XVI, el operativo había sido coordinado previamente. Después del asesinato, el pelotón reportó por radio un supuesto combate y realizó maniobras para encubrir el crimen. Incluso contaron que utilizaron un revólver y dispararon con la mano de la víctima cuando ya estaba sin vida, con el fin de falsear la evidencia. 

Además, el teniente Javier Franco Silva reveló que él les dijo a los dos soldados que participaron en los hechos qué debían declarar ante la justicia penal militar para respaldar la versión del falso combate, bajo el argumento de que la guerrilla pretendía hostigar las fiestas de Recetor que se realizaban en esos días. Por estos hechos, los integrantes del pelotón recibieron permisos para Navidad y Año Nuevo.

Como parte del proceso judicial que lleva la JEP, tanto los comparecientes imputados como máximos responsables por la Sala de Reconocimiento de Verdad, como aquellos que comparecen ante la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, han aportado verdad plena para esclarecer lo ocurrido. Sus reconocimientos de responsabilidad fueron fundamentales para romper el silencio y dar con el paradero de William.

“Hemos estado trabajando con 17 comparecientes no máximos responsables que han entregado información sobre seis hechos ocurridos en el departamento. Estos militares han aportado verdades que no se conocían ni en la justicia ordinaria ni en los procesos adelantados con los máximos responsables. Por el rol que desempeñaron, conocen detalles de los crímenes que otros comparecientes no conocían y que hoy permiten atender las demandas de verdad y reconocimiento de las víctimas. En este caso, esa información fue clave para recuperar el cuerpo de la víctima”, explicó el magistrado Carlos Alberto Suárez, de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas.

La entrega digna
Después de casi dos décadas, William regresa a su hogar y con él también vuelve una verdad que durante años fue negada. “Fueron 20 años de camino recorrido, buscándolo. Estuvimos en morgues y en los municipios cercanos porque íbamos a buscarlo, a preguntar con todos, con las familias, con los amigos de un lado a otro, si de pronto lo hubiesen visto, porque al mismo tiempo en el fondo de nuestro corazón esperábamos que nos dijeran que él estaba vivo”, expresó su hermana durante la entrega digna. 
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A William Goyeneche Laverde su familia lo recuerda como un hombre trabajador y muy cercano a los suyos, a quien le gustaba compartir y jugar billar. Su regreso permitió una ceremonia en la que sus seres queridos, quienes buscaron respuestas por años, finalmente se pudieron reunir para despedirlo, honrar su memoria y escuchar de boca del Estado qué fue lo que pasó, como un paso necesario para comenzar el duelo interrumpido por la violencia.

La posibilidad de recuperar su cuerpo y esclarecer lo ocurrido fue resultado del trabajo articulado entre la JEP, la Fiscalía General de la Nación, la UBPD y el Instituto Nacional de Medicina Legal. Esta labor conjunta —que incluyó investigaciones judiciales, exhumaciones en el cementerio de Yopal y análisis científico-forenses— permitió confirmar la identidad de William en enero de 2026, luego del cotejo de la muestra de sangre tomada por la UBPD a su mamá.

“También hubo como ese agradecimiento y esa felicidad de saber que no fue lo mismo, de tener su cuerpo; pero por lo menos sus huesitos se recuperaron, que era lo más importante para darle una sepultura como debe ser y saber que ya lo tenemos con nosotros. Pueda ser que desde el cielo nos esté mirando y él también descanse de todo el sufrimiento de mi mamá y de nosotros, porque en todos estos años siempre estábamos con esa zozobra de dónde estaba él, qué le hicieron y por qué”, agregó su hermana.

Frente a este hecho, el magistrado Óscar Parra, de la Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP, explicó la dimensión de lo ocurrido: “Se cometieron crímenes de lesa humanidad, políticas de ataque masivo y sistemático contra la población civil, en el marco de una instrumentalización de las reglas operacionales de la época, tergiversando los ciclos de inteligencia militar y falseando las operaciones. Por eso, el esclarecimiento de la desaparición forzada de William Goyeneche es importante para la lucha contra la impunidad y para la construcción de la verdad histórica”.
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Esta entrega es, ante todo, una afirmación de dignidad: la de William, la de quienes lo buscaron sin descanso y la de tantas familias que aún esperan respuestas. La búsqueda continúa y, con ella, el deber del Estado de hacer justicia y contribuir a garantizar que hechos como estos no se repitan.