COMUNICADO 94

La JEP realizó actos de dignificación y memoria en honor de las víctimas del movimiento ¡A luchar! En Huila

  • Los actos conmemorativos hacen parte de un ejercicio restaurativo, en el marco de las medidas cautelares de la JEP sobre el Cementerio Central de Neiva, que busca reconocer a los miembros del movimiento ¡A Luchar! perseguidos por ejercer la participación política y defender los derechos humanos, entre 1984 y 1993, en Huila.
  • Los actos se llevaron a cabo el pasado 9 de julio con un evento simbólico y de memoria en el Auditorio Olga Tony Vidales de la Universidad Surcolombiana de Neiva, donde participaron víctimas, sobrevivientes, organizaciones sociales, autoridades indígenas y la comunidad académica de Huila.
  • También se llevó a cabo la develación de una placa conmemorativa para dignificar la vida, la memoria y el legado de José Alberto Peñuela Rojas, integrante del movimiento ¡A Luchar!, asesinado el 9 de julio de 1990.
IMG_7932.jpg.jpeg

Bogotá, 18 de julio de 2026. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) realizó actos de dignificación y memoria en honor a las víctimas del movimiento ¡A Luchar!, en Neiva (Huila), como ejercicio restaurativo, en el marco de las medidas cautelares de la JEP sobre el Cementerio Central de Neiva, a fin de reconocer a quienes fueron perseguidos por ejercer la participación política y defender los derechos humanos en Huila, entre 1984 y 1993.

Los actos se llevaron a cabo el pasado 9 de julio, iniciando con un evento simbólico y de memoria en el Auditorio Olga Tony Vidales de la Universidad Surcolombiana de Neiva, donde participaron víctimas, sobrevivientes, organizaciones sociales, autoridades indígenas y la comunidad académica de Huila.

Las medidas cautelares ordenadas por la Sección de Ausencia de Reconocimiento de la JEP sobre el Cementerio Central de Neiva buscan, entre otros, proteger este lugar como un espacio de memoria y promover acciones orientadas al reconocimiento y la dignificación de las víctimas del conflicto armado. El homenaje contó con la presencia de la magistrada María del Pilar Valencia García, presidenta de la sección; de la magistrada Reinere Jaramillo Chaverra, vicepresidenta de la sección; y del magistrado Raúl Eduardo Sánchez, relator de esta medida cautelar.

IMG_7951.jpg.jpeg

El evento de la mañana contó con una ceremonia de armonización a cargo de la comunidad indígena Tamaz-Dujos. Posteriormente, se proyectó un video en memoria de integrantes del movimiento ¡A Luchar!; se recordó el contexto político de la época en que fueron perseguidos; se realizaron presentaciones musicales, lecturas de poemas y de perfiles; y familiares de las víctimas encendieron una vela junto a las fotografías de sus seres queridos.

Como acto central del espacio, se llevó a cabo un conversatorio para debatir sobre el impacto de ¡A Luchar! en el Huila, luego de la persecución de la que fueron víctimas sus miembros, la cual derivó, entre otros, en asesinatos, desapariciones forzadas y exilio. También se debatió sobre el contexto actual en materia de defensa de derechos humanos en este departamento, y sobre la importancia de las acciones de memoria al interior de la justicia transicional.

El magistrado Sánchez señaló que movimientos como ¡A Luchar! fueron silenciados de los relatos oficiales durante décadas, pero que jamás podrán ser excluidos de entidades como la JEP, que tiene un compromiso con las víctimas del conflicto armado.

IMG_7962.jpg.jpeg

“Detrás de cada cifra existe una vida. Por eso debemos recordar que, cuando hablamos de más de 700 hechos victimizantes, de más de 260 asesinatos, de decenas de desapariciones forzadas, de torturas, de desplazamientos y de detenciones arbitrarias, no estamos hablando de estadísticas, estamos hablando de personas de carne y hueso, de proyectos de vida, de sueños suspendidos, de comunidades que perdieron a sus líderes, de niños que crecieron sin sus madres y padres”, destacó el magistrado.

Por su parte, Gloria Narváez Tafur, compañera de vida de José Alberto Peñuela Rojas, una de las víctimas de ¡A Luchar!, señaló durante un momento emotivo: “No estamos para recordar una ausencia, estamos aquí para devolver un rostro a quien quisieron convertir en una estadística, para devolverle una historia a quien intentaron reducir a rumores, para devolverle la dignidad a quien fue despojado de las posibilidades de defenderse”.

En su intervención, la magistrada Valencia destacó que una forma de dignificar a las víctimas es “con la memoria, con la historia de muchas personas que han sido asesinadas de manera injusta en este país”. Y agregó que “hay un reto importante en combatir el silencio y el negacionismo”.

Por su parte, el magistrado Sánchez puntualizó que “la memoria es un derecho fundamental y hay una guerra sobre la memoria. Hay gente que no quiere recordar lo que pasó o que, simplemente, quiere negar lo ocurrido o que quiere ocultar esas voces. Pero la JEP existe para proteger esa memoria”.

IMG_7980.jpg.jpeg

Placa conmemorativa

En el acto de la tarde, en el Cementerio Central de Neiva, se develó una placa conmemorativa para dignificar la vida, memoria y legado de José Alberto Peñuela Rojas, integrante del movimiento ¡A Luchar!, asesinado hace 36 años, el 9 de julio de 1990.

“Hoy no estamos aquí únicamente para recordar cómo murió José Alberto Peñuela. Estamos aquí para recordar cómo vivió”, afirmó el magistrado Raúl Eduardo Sánchez. En el acto estuvieron presentes Gloria Narváez Tafur, compañera de vida de José Alberto, su hija Ana María y sus sobrinos, así como hermanos, amigos y antiguos compañeros.

José Alberto Peñuela Rojas nació en Alpujarra, Tolima, en 1961. Estudió en el INEM Julián Motta Salas y se graduó como ingeniero agrícola de la Universidad Surcolombiana de Neiva en 1987, con una investigación dedicada al manejo del agua en cultivos de arroz.

El acto permitió recordar a José Alberto más allá de su trayectoria política. “José Alberto no fue un rumor. No fue una sospecha. No fue una etiqueta. Fue una persona”, señaló el magistrado Sánchez al reivindicarlo como hijo, hermano, compañero, padre, profesional y ciudadano comprometido con la construcción de una sociedad más justa.

La magistrada Reinere Jaramillo destacó que la diferencia de la justicia restaurativa frente a la ordinaria se expresa, precisamente, en la posibilidad de que existan espacios en los que las familias puedan ser escuchadas y las víctimas puedan recuperar su nombre, su historia y su lugar en la memoria colectiva.

IMG_8014.jpg.jpeg

Durante el homenaje, Ana María, hija de José Alberto, leyó una carta en la que evocó el legado de su padre y las consecuencias que su asesinato dejó en su familia: “Te habían asesinado por defender tus ideales, por luchar por un país más justo y por creer que era posible construir una sociedad diferente. La violencia política de Colombia no solo te arrebató la vida, también te arrebató la oportunidad de confirmar que serías padre, de compartir la vida con la mujer que amabas y de ver crecer a la familia que estabas construyendo”.

En su mensaje, también reivindicó la memoria de José Alberto como una forma de resistencia frente al olvido: “Papá, hoy quiero decirte que me siento orgullosa de ser tu hija. Has sido y siempre serás un referente fundamental para mí, un ejemplo de lucha, dignidad e inconformismo ante las injusticias. Es difícil explicar lo que duele crecer sin papá. Hoy también nos reunimos para rendirte este merecido homenaje, para gritarle al mundo tu nombre y asegurar que el olvido nunca gane esta batalla. Aunque la justicia en este caso ha sido esquiva y el dolor de la impunidad sigue presente, este acto de memoria es nuestra mayor victoria; es la prueba de que tu verdad y tus ideales siguen intactos”.

Estos actos de memoria y dignificación reafirman que la justicia transicional no se agota en las decisiones judiciales, sino que también se construye escuchando a las víctimas, reconociendo su dolor y preservando la memoria de quienes fueron silenciados por la violencia. En el marco de las medidas cautelares adoptadas por la Sección de Ausencia de Reconocimiento, la JEP ha logrado avances significativos en la búsqueda de personas dadas por desaparecidas, con la exhumación de 2.172 cuerpos, la identificación de 247 personas y la entrega digna de 161 de ellas a sus familias. Cada una de estas cifras representa una historia recuperada, un nombre que vuelve a pronunciarse y una familia que encuentra un espacio para la verdad, el duelo y la esperanza.

Con este compromiso, la JEP continuará trabajando para que la memoria venza al olvido, para que la dignidad de las víctimas permanezca en el centro de cada actuación y para que ninguna persona desaparecida ni ninguna vida arrebatada por el conflicto armado sea condenada al silencio o a la indiferencia.​

IMG_8028.jpg.jpeg