​COMUNICADO 152 

La JEP realizó una audiencia de diálogo intercultural con las autoridades del Pueblo Siona en ceremonia espiritual

  •  En el Subcaso Amazonía y Orinoquía del Caso 09, la JEP escuchó a los taitas o mayores Jai Bain, las abuelas o mayoras, y a la Guardia Indígena del Pueblo Siona para ampliar la información sobre el debilitamiento y las afectaciones espirituales, culturales, territoriales y colectivas que causó el conflicto armado en su Territorio.
  • La audiencia se realizó en la casa del pensamiento del Pueblo Siona en el marco de una ceremonia espiritual de Mai ëco, de la planta sagrada del Yagé. 

Mocoa, 22 de octubre de 2024. La Sala de Reconocimiento de la JEP llevó a cabo una audiencia de diálogo intercultural, en la que se incorporó como prueba la declaración de los Jai Bain (taitas o mayores), las romingo (abuelas) y la cuiracua (Guardia Indígena), quienes hablaron desde sus cosmovisiones propias y su conexión espiritual con la madre tierra sobre las graves afectaciones que el conflicto armado causó al Pueblo Siona entre 1996 y 2016. Esta audiencia marca un hito al integrar voces ancestrales que nunca habían sido escuchadas, para avanzar en la investigación y el reconocimiento de los daños que han vivido.

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La audiencia, realizada el 13 y 14 de septiembre, tuvo lugar en la Casa de Mai (remedio o pensamiento) del Cabildo Jai Ziaya Bain, en Mocoa, Putumayo. Este espacio fue solicitado por las autoridades del Pueblo Siona a la JEP tras las audiencias de recepción de declaraciones entre el 19 y 21 de marzo de 2024. Integrando el Plan de Vida y las tradiciones del Pueblo Siona, la audiencia se llevó a cabo en el marco de la ceremonia espiritual de Mai ëco (la planta sagrada del Yagé), la cual, según la costumbre, se realiza en la madrugada para recoger el testimonio de los Jai Bain. 

“Esta es una diligencia de diálogo entre dos visiones no solamente culturales sino también jurídicas. Por un lado, está la magistratura de la JEP, y por el otro, las autoridades del Pueblo Sonia que son reconocidas por la Constitución en virtud del pluralismo jurídico. Por esa razón, también son autoridades del Estado (…) es así como en esta audiencia se combinan figuras de las reglas de procedimiento de la JEP con las figuras procesales o ritualidades que hacen parte del derecho propio del Pueblo Siona”, explicó el magistrado Juan José Cantillo Pushaina, relator del Subcaso Amazonía y Orinoquía. 

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La magistratura de la JEP recogió los testimonios de las autoridades del Pueblo Siona en el marco del Caso 09, que investiga crímenes no amnistiables cometidos contra Pueblos y Territorios Étnicos en el contexto del conflicto. En la audiencia, se abordaron temas como el exterminio físico y cultural, las afectaciones a espacios sagrados, así como la instalación de minas antipersonal, el confinamiento, el desplazamiento y el asesinato de algunos de sus integrantes, que estuvieron en el centro de la conversación. 

La audiencia buscó garantizar la efectiva participación de las víctimas como sujetos colectivos ante la JEP, aplicando un enfoque étnico-racial que reconoce, entre otras cosas, los sistemas de conocimiento y las formas de justicia propias de los Pueblos Indígenas. Además, este espacio contribuyó a las garantías de justicia para el Pueblo Siona, al que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares de protección en 2018 debido al riesgo de exterminio al que se enfrenta. 


Diálogo intercultural 

La armonización y el espacio cultural de apertura de la diligencia estuvieron marcados por la danza de las romingo (abuelas), al ritmo de sonidos tradicionales de armónica y tambor. Sus pasos avanzaban acompañados del crujir de los collares de semillas que llevaban los taitas, quienes las rodeaban en círculo. 

Una niña Siona tomó el micrófono y, en lengua Siona, entonó los dolores de su pueblo, mientras que las juventudes interpretaron una obra teatral que exaltó el valor espiritual e identitario de la ceremonia del Yagé, reconocida como medicina e instrumento de resiliencia milenaria.

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En el diálogo con la magistratura, las primeras en tomar la palabra fueron las romingo (abuelas), quienes revelaron la cara más cruda del exterminio físico y cultural que vive la comunidad. “Las mujeres Siona ya no queremos parir porque ya no queremos poner una gota más de sangre en esta guerra. Somos gente de chagra y yagé, pero a nuestros hijos se los han llevado y de muchos de ellos no hemos vuelto a saber”, expresó una de ellas. 

Por su parte, los hombres y mujeres cuiracua (Guardias Indígenas) manifestaron al magistrado Cantillo Pushaina la necesidad de contar con garantías jurídicas para la protección de su Territorio ancestral. El primero en tomar la palabra expresó que “a punta de riesgos a nuestras vidas, de señalamientos, hemos mantenido la defensa del Territorio, pero necesitamos seguridad jurídica. Necesitamos protección a nuestros líderes y poder ir a las montañas vírgenes que hacen parte de nuestro Territorio, porque ahí está la medicina, los lugares sagrados”. 

La Guardia Indígena enfatizó que los daños ambientales están estrechamente relacionados con la situación de seguridad que viven sus comunidades: “El río Putumayo nunca se secaba, eso comenzó a suceder con la extracción petrolera. Esa es la sangre de la tierra y, cuando la sacan, queda un hueco y el agua, ¿qué hace? Se va para allá. La pesca se ha visto afectada por esto y porque fuimos confinados”, agregó un médico tradicional. 


Diálogo con las y los ancestros 

Tras las intervenciones de las abuelas y la Guardia Indígena, cerca de la medianoche, los Jai Bain anunciaron que había llegado la hora de tomar el remedio. Los Siona, al igual que otros pueblos que practican la ceremonia del Yagé, se refieren a esta planta sagrada como "remedio" por su uso medicinal y espiritual. A través de ella, explican, entran en diálogo con los espíritus del Territorio y de sus ancestros, quienes continúan guiando a la comunidad incluso después de haber fallecido. El Mai ëco también permite la limpieza física y espiritual, por lo que su uso está orientado a garantizar la salud y la pervivencia del Pueblo.

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Justo antes del alba, los Jai Bain determinaron que era momento de reanudar el diálogo con la magistratura y, esta vez, expresarle lo que el remedio les había mostrado. Entre las intervenciones, que se extendieron hasta el amanecer, estuvo la del taita que había liderado la ceremonia: “Los abuelos me advirtieron que piense y que haga un trabajo para que podamos recuperar el Territorio (…) que, si esto sigue, de aquí a 10 años, el Pueblo Siona será historia y esa es una gran preocupación”, dijo. Respecto a la audiencia, agregó: “Tenerlo en la Casa del Pensamiento, magistrado, es un compromiso muy serio (…) le digo esto con todo el respeto y el amor por el trabajo que hice para estar compartiéndoles estas palabras”. 

El Caso 09 avanza con la investigación de los crímenes no amnistiables cometidos contra Pueblos y Territorios Étnicos por causa, con ocasión, o en relación directa o indirecta con el conflicto armado colombiano. Se abrió el 7 de septiembre de 2022 y cuenta con cuatro territorios ilustrativos: el Subcaso Amazonía y Orinoquía, el Subcaso Chocó, el Subcaso Buenaventura, Dagua y Pacífico medio y el Subcaso Sierra Nevada de Gonawindua (Sierra Nevada de Santa Marta).​