COMUNICADO 33

Víctimas y antiguos integrantes del Ejército, máximos responsables de asesinatos y desapariciones forzadas presentadas falsamente como bajas en combate en Huila, elaboraron un mural de memoria y dignificación en Isnos

  • La obra fue diseñada por las familias de las víctimas y realizada por 11 comparecientes de la fuerza pública, en un acto restaurativo orientado a dignificar la vida de las personas asesinadas y desaparecidas.
  • El acto de entrega contó con un acto público de reconocimiento de responsabilidad y de reivindicación del buen nombre de las víctimas, a cargo de los comparecientes.
  • El mural hace parte de la ‘Ruta de la Memoria y la Reconciliación’ que se desarrolla en el departamento. Se trata de una iniciativa impulsada por víctimas del Subcaso Huila del Caso 03 que busca convertir el dolor en memoria pública y aportar a la reconstrucción del tejido social. 
  • Las víctimas buscan que esta iniciativa sea incorporada en la Resolución de Conclusiones del Subcaso Huila, con el objetivo de que sea tenida en cuenta por el Tribunal para la Paz como parte del cumplimiento anticipado de la Sanción Propia que les impondrá a los máximos responsables que aportaron verdad y reconocieron responsabilidad. 
  • En agosto de 2024, 28 comparecientes de la fuerza pública, imputados por la JEP como máximos responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad, reconocieron su responsabilidad en el asesinato de 200 personas en 108 hechos ocurridos entre 2005 y 2008, así como en 32 desapariciones forzadas y ocho tentativas de homicidio.
  • Estos crímenes fueron perpetrados por integrantes del Batallón de Infantería No. 26 ‘Cacique Pigoanza’ (BIPIG), el Batallón de Infantería No. 27 ‘Magdalena’ (BIMAG), la Agrupación de Fuerzas Especiales Urbanas No. 11 (AFEUR 11) y la Novena Brigada.
ruta de la memoria de la reconcialición.webp
Isnos (Huila), 27 de marzo de 2026. En un acto de dignificación y memoria, familiares de víctimas y 11 comparecientes de la fuerza pública, imputados por la JEP por crímenes de guerra y de lesa humanidad, entregaron este viernes en Isnos el mural pétreo Huellas imborrables en la memoria, como símbolo conmemorativo de las personas asesinadas y desaparecidas forzadamente, que fueron presentadas ilegítimamente por el Ejército Nacional como bajas en combate en el Huila.

La obra hace parte de la ‘Ruta de la Memoria y la Reconciliación’, una propuesta restaurativa impulsada por víctimas acreditadas en el Subcaso Huila del Caso 03, que lidera el magistrado y presidente de la JEP, Alejandro Ramelli Arteaga que investiga estos crímenes. Como parte de la articulación institucional, la iniciativa está siendo liderada por el Observatorio Surcolombiano de Derechos Humanos, Paz y Territorio (OBSURDH) y, además, cuenta con el apoyo de la Gobernación del Huila.

Para las víctimas, este tipo de acciones tiene un profundo valor restaurativo porque permite que los comparecientes, tras reconocer públicamente su responsabilidad, contribuyan con sus propias manos a la reconstrucción del tejido social, al reconocimiento del daño causado, al fortalecimiento de la memoria histórica y a la dignificación de las personas asesinadas y desaparecidas.

“Con las manos que hicieron tanto daño, hoy están reparando algo. Demostrando al mundo que sí se puede cambiar”, expresaron las víctimas.

ruta de la memoria de la reconcialición-2.webp
En ese contexto, y como parte del proceso judicial que lleva la Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP, las víctimas impulsaron esta iniciativa para hacer visible la verdad de lo ocurrido y resignificar los territorios marcados por la violencia. Por ello, solicitaron que la ‘Ruta de la Memoria y la Reconciliación’ fuera tenida en cuenta en la Resolución de Conclusiones que se emita al final de la etapa de investigación, para que las acciones restaurativas que la caracterizan puedan ser valoradas por el Tribunal para la Paz como parte del cumplimiento anticipado de la Sanción Propia que les será impuesta a los máximos responsables del Caso 03.

En el proyecto en Isnos trabajaron 11 comparecientes de la fuerza pública, quienes previamente reconocieron su responsabilidad en 200 asesinatos ocurridos entre 2005 y 2008, así como en 32 desapariciones forzadas y ocho tentativas de homicidio, los cuales fueron imputados como crímenes de guerra y de lesa humanidad. Se trata integrantes del Batallón de Infantería No. 26 ‘Cacique Pigoanza’ (BIPIG), el Batallón de Infantería No. 27 ‘Magdalena’ (BIMAG), la Agrupación de Fuerzas Especiales Urbanas No. 11 (AFEUR 11) y la Novena Brigada.

El mural de Isnos: un paisaje de vida, trabajo, memoria y dignidad
El diseño del mural comenzó en 2025 junto a las víctimas. En enero de 2026, la obra fue ejecutada por los comparecientes de la fuerza pública, con el acompañamiento de las víctimas, en la Institución Educativa José Eustacio Rivera, en Isnos. Su ubicación responde al propósito pedagógico y patrimonial de la iniciativa, que prioriza las instituciones educativas públicas como espacios de reflexión y construcción colectiva.

Se trata de un mural pétreo, es decir, una obra artística realizada sobre una superficie de piedra, compuesta por fragmentos de materiales como roca, mármol, pizarra o cuarcita. Este tipo de mural se caracteriza por su durabilidad, resistencia a la intemperie y capacidad de integrar texturas naturales, lo que garantiza su permanencia en el tiempo. 

La obra se estructura a partir de escenas que recrean la vida cotidiana y rural del territorio, así como las trayectorias de vida de las víctimas: mercados campesinos, cultivos de café y caña, caminos veredales, viviendas, momentos de descanso, radios, árboles, montañas y símbolos de fe. También incorpora elementos identitarios de Isnos, como el Salto de Bordones y referencias al patrimonio del Alto Magdalena.

En el centro hay un gran árbol de cachingo, símbolo de vida y protección. También se incluyen una paloma blanca, una planta suculenta que representa la resistencia y la figura del Sagrado Corazón de Jesús como expresión de fe y esperanza. Una de las imágenes más significativas es la de una “estatua humana”, que representa a Miller Andrés Blandón, una de las víctimas, asesinado el 17 de julio de 2008. 

Miller se ganaba la vida como estatua humana en las calles de Neiva y fue engañado con falsas promesas de trabajo. Tras su desaparición, un pequeño papel con los números de contacto de sus seres queridos permitió la recuperación de su cuerpo. Su figura en el mural no solo honra su memoria, sino que representa a las víctimas que fueron atraídas mediante engaños, e introduce una ruptura simbólica en el paisaje para recordar las dinámicas que hicieron posibles estos crímenes.

"Cuando veo el mural, me acuerdo cuando él empezaba a pintarse la cara. Este mural significa mucho, es la vida que va a existir ahora y para siempre. Creo que ellos (los comparecientes) tal vez pensaban otras cosas y no pensaban en que iban a hacernos tanto daño", dijo Silvia Segura Manrique, abuela de Miller Andrés Blandón durante el acto de entrega del mural. 

Desaix Jesús Palomino Mejía, compareciente ante la JEP, reconoció ante las víctimas, la comunidad educativa y la JEP que, durante el proceso de elaboración del mural "poco a poco se fue rompiendo el hielo, y llegamos a ser humanos, completamente humanos. Compartir este proceso con las víctimas ha sido muy bonito. Reconocemos que lograr su perdón no es fácil, pero esperamos que esto sea un símbolo de reconciliación y de no repetición. Se empañó el buen nombre de las familias y de las víctimas, estas personas son inocentes". 

La entrega de la obra incluyó jornadas pedagógicas con la comunidad, en las que se expuso el modelo de Justicia Transicional Restaurativo, el contenido conmemorativo del mural y su valor frente a la reparación simbólica de los daños causados por el proceso de macrovictimización que tuvo que afrontar el departamento de Huila como consecuencia de los crímenes perpetradas por integrantes del Ejército Nacional. 

Adicionalmente, contó con un acto público de reconocimiento de responsabilidad y de reivindicación del buen nombre de las víctimas, a cargo de los comparecientes de la fuerza pública. El cierre de la actividad estuvo a cargo de la magistrada de la JEP Diana María Vega Laguna, quien exaltó el valor restaurativo de este tipo de acciones y su idoneidad para contribuir al restablecimiento de los derechos de las personas afectadas.   
      
Cada mural cuenta con un código QR que dirige a un espacio digital de memoria, donde se explica el sentido del diseño construido por las víctimas, el proceso de elaboración y se ponen a disposición materiales pedagógicos y un recorrido virtual, ampliando la experiencia del mural más allá del espacio físico y facilitando su apropiación por parte de la comunidad.

Este mural, como toda la ‘Ruta de la Memoria y la Reconciliación’, evidencia que frente a los crímenes ocurridos durante el conflicto armado hay una respuesta del Estado: una justicia que establece responsabilidades, exige reconocimiento y se concreta en acciones restaurativas que contribuyen a dignificar a las víctimas y aportan a la no repetición.