“Yo sé qué es aguantar hambre, yo sé qué es dormir en el piso", dice mujer afro del Valle del Cauca 


En la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP presenta la historia de María Ximena Angulo, una mujer negra que a punta de tenacidad se ha abierto paso en la vida.


Lo que más recuerda de su infancia María Ximena Angulo Cabandé es la zozobra que se apoderó de su casa por cuenta de los problemas de uno de sus hermanos mayores. 

 

Corría el año 2001 y María Ximena y su familia vivían en el caluroso municipio de Barbacoas, en el departamento de Nariño. La guerrilla, según ella, reclutó a varios muchachos —entre ellos a un hermano suyo—para que hicieran parte de sus filas.

 

María Ximena tenía entonces siete años.

 

En hechos que 25 años después son aún poco claros para María Ximena, su hermano logró volárseles a los guerrilleros. El muchacho de inmediato llegó a su casa y les contó a sus padres lo sucedido. 

 

Ningún de los dos tuvo que pensar mucho para entender que toda la familia corría peligro extremo en Barbacoas, máxime cuando dos de los jóvenes retenidos —junto al hermano de María Ximena— fueron asesinados por la guerrilla.

 

Fue así como, en principio, “mi mamá tuvo que sacar de Barbacoas para Cali a nueve de mis hermanos. La urgencia de mis papás era sacar a los mayores porque la guerrilla se estaba llevando para el monte a los muchachos de Barbacoas", le contó María Ximena —el 19 de marzo de 2026— a la Oficina de Prensa de la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP durante una entrevista realizada a propósito de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

 

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María Ximena nació hace 32 años en Barbacoas. Tuvo 15 hermanos. Ella es una mujer negra que vive orgullosa de su raza. Es una excelente conversadora y tiene una sonrisa que la hace ver y oír siempre agradable.

 

En abril de 2001, una semana después de que su madre llegó a Cali con nueve de sus hijos, María Ximena hizo lo propio en compañía de su padre.

 

Como pudieron, en una pieza del barrio Siloé se acomodaron María Ximena, sus padres y sus 15 hermanos. 

 

A mí, cuando llegamos aquí, me tocó trabajar en la galería de Siloé en lo que fuera porque teníamos que sobrevivir. Algunos de mis hermanos también consiguieron trabajo", agregó María Ximena, quien recordó que a los siete años ya sabía cocinar, lavar y planchar.

 

Y algo importante: todo el dinero que María Ximena ganaba por la venta en la calle de chontaduro, cocada y fruta se lo entregaba íntegro a su mamá “para poder criar —dijo— ese batallón de hijos".

 

Empeñada en que tenía salir adelante —a pesar de la pobreza extrema, del trabajo obligado y de la muerte violenta de tres de sus hermanos—, María Ximena no se le quitó nunca al estudio. De hecho, fue la primera de los Angulo Cabandé que terminó el bachillerato.

 

Y lo hizo con honores en el Teatro Municipal de Cali.

 

Fue un día muy especial para ella. Y también para su madre, María Sara Cabandé, quien para ese 2013 estaba muy afectada por tanta tragedia junta en su casa.

 

Para ella fue un orgullo. Esa mujer gritaba y todo. Ella llegó allá toda despelucada. La gente no entendía (lo que pasaba con su madre), pero yo sí entendía. 'Déjenme a mi mamá que ella es así", les dijo María Ximena, con cariño, a quienes la buscaron para que tranquilizara a su madre.

 

Con el diploma de bachiller en sus manos y con un título de auxiliar contable, María Ximena empezó a hacerle frente a la vida. 

 

Pero no ha sido fácil. 

 

Yo sé qué es aguantar hambre, yo sé qué es dormir en el piso, yo sé qué es andar descalza", comentó María Ximena, sin asomo de resentimiento en su voz. Por el contrario, con satisfacción contó que, ya siendo bachiller, salía con su hermanos a reciclar cartón. 

 

En algunas oportunidades, sin suerte, trató de conseguir empleo como auxiliar contable. A lo mejor por el hecho de ser negra, dijo, “varias veces me han cerrado las puertas. Por ejemplo, a pesar de haber terminado mis estudios, no he tenido la oportunidad de trabajar (como auxiliar contable). Yo no he podido ejercer lo que estudié".

 

—¿Y entonces?

 

—Trato de no darle importancia a eso.

 

—¿Por qué cree que ha sucedido eso?

 

—Me han dicho que no tengo experiencia.

 

—¿Sí será cierto?

 

—Yo creo que eso es mentiras porque las personas que nos presentábamos sabíamos lo mismo y a mí no me contrataron. O tal vez será por mi forma de hablar. Yo siempre me he caracterizado por ser sincera para decir las cosas. Pero tengo una ventaja: si me equivoco, pido perdón.

 

Actualmente, María Ximena vive en Villa Gorgona, un centro poblado del municipio vallecaucano de Candelaria. No tiene trabajo porque prácticamente todo el tiempo se lo dedica a sus dos hijos, Ian David y Ana Valeria. El niño siempre ha tenido problemas de salud y requiere de toda la atención de su madre.

 

—¿Cómo ve su futuro?

 

—Cuidando y apoyando a mis hijos. Y algo importante: me veo como una mujer triunfadora. 

 

—¿Alguna buena noticia?

 

—Sí, que mis papás volvieron a vivir juntos.