COMUNICADO 154 de 2020

Lecciones de Justicia Transicional que el mundo le deja a Colombia 

 

  • ​Expertos internacionales de Suiza, Sierra Leona, Sudán del Sur y Perú compartieron sus experiencias como pioneros y participantes de modelos de justicia transicional en el mundo.

Bogotá, 02 de noviembre de 2020. ¿Qué lecciones ha dejado la implementación la justicia transicional en países como Sierra Leona, Sudáfrica y Perú? ¿Qué recomendaciones puede aplicar Colombia para perfeccionar la implementación del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición que busca cerrar las heridas que dejaron más de 50 años de conflicto armado?
 
Estas fueron algunas de las preguntas que se abordaron durante el primer Encuentro Internacional “Respuestas emergentes a atrocidades contemporáneas", que se realizó en Bogotá, a instancias de la JEP, y que fue moderado por Mô Bleeker, enviada especial para el tratamiento del pasado y la prevención de atrocidades de Suiza.
 
“Si Colombia quiere beneficiarse de la JEP, debe haber una coordinación muy estrecha entre
la Jurisdicción Especial de Paz, la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas", advirtió Yasmin Sooka, presidenta de la Comisión de la ONU sobre los Derechos Humanos en Sudán del Sur.
 
Para esta abogada, que hizo parte de la Comisión de la Verdad de Sudáfrica (1996 - 2001) y la de Sierra Leona (2002 a 2004), la articulación permitirá evaluar eventualmente tres aspectos claves: 1) si se cumplieron las expectativas de las víctimas. 2) si se recuperó la confianza en las instituciones del Estado y 3) si se comunicaron todas los hallazgos y conclusiones que permitan implementar las recomendaciones que deriven del sistema.
 
Este último aspecto es clave a la hora de medir el impacto real que tienen los modelos de justicia transicional, como recordó otra de las panelistas, Sofía Macher, miembro de la Comisión de la Verdad de Perú. “Se hicieron 85 recomendaciones, gran parte eran reformas. La debilidad institucional que encontramos en el año 2000 se mantiene hoy, pero lo que sí logramos transformar fue toda la normatividad alrededor de la lucha antisubversiva que violaba derechos humanos", sostuvo. 
 
Macher agregó que “este es un proceso que no se ha detenido nunca en 17 años. No quiero decir que la agenda que dejó la Comisión de la Verdad está en el centro de la agenda política del país, pero ha tenido un desarrollo sectorial importante que no ha parado. Por ejemplo: de tener una organización de familiares de desaparecidos pasamos a tener más de 300 que demandan sus derechos. Esto hace parte del fortalecimiento de la democracia de un país".
 
Por su parte, John Caulker, miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación de Sierra Leona, enfatizó en que estos mecanismos de justicia transicional deberían ayudar a las víctimas a volver a ser ciudadanos y al Estado a volver a ser su protector. Por eso, “aún hoy insistimos en la implementación (...) es necesario que el gobierno sea consciente de sus compromisos, pero también que la sociedad y la comunidad internacional presionen para que los Estados cumplan con esas obligaciones".
 
Frente a lo que podrían haber hecho mejor, Caulker recordó que la “identidad que se estableció para manejar las reparaciones se volvió demasiado política y el concepto de reparación se malentendió" en Sierra Leona. Así mismo, manifestó que “las Comisiones de Verdad no deberían durar dos o tres años, sino que deberían aspirar al modelo establecido por Zimbabwe que tiene un mandato de 10 años. En un periodo así se puede llegar a la verdad, construir la infraestructura necesaria y evaluar el trabajo de la comisión", dijo.
 
Macher, por su parte, advirtió que, así como ocurre en Perú, “Colombia tiene un exceso de instituciones que se montan, se superponen y terminar complejizando el trabajo del Estado.  Existen en el Perú muchas instituciones en relación a las victimas desde diferentes ángulos", señaló.  Finalmente, hizo énfasis en los periodos de tiempo que se investigan: “la comisión de Perú no registró ni el copamiento del Estado de derecho, ni la corrupción. Si eso se hubiese dado, el aporte al fortalecimiento de la democracia de Perú habría sido otro".
 
Más de 3.400 asistentes de Colombia, Estados Unidos, Suiza, México, España, Finlandia, Holanda Alemania, Bélgica y Perú participaron en esa jornada del evento que convirtió a Colombia en el epicentro de discusión sobre justicia transicional en el mundo.