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 “Este país necesita mirarse con otros ojos”: La JEP y cuatro universidades del país presentan balance de Diálogos Restaurativos por el Catatumbo


  • Se trata de una Medida de Contribución a la Reparación que permitió llevar a las aulas universitarias la verdad sobre víctimas presentadas falsamente como bajas en combate en la región del Catatumbo.
  • 17 comparecientes de la fuerza pública intervinieron en 13 diálogos restaurativos con más de 1.200 estudiantes y profesores en la Universidad de La Salle (Bogotá), la Universidad Francisco de Paula Santander (Cúcuta), así como la Universidad de Antioquia y el Tecnológico de Antioquia (Medellín).
  • El proceso respondió a la solicitud explícita de las familias para dignificar la memoria de tres víctimas asesinadas y limpiar el buen nombre del sobreviviente Villamir Rodríguez Figueroa, con el fin de contrarrestar el estigma territorial.
  • Durante el encuentro se entregó una Bitácora realizada por estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia, como pieza simbólica de memoria, la cual queda disponible en la página web de la JEP para su consulta.
 
Bogotá, 28 de octubre de 2026. La Sala de Definición de Situaciones Jurídicas de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) presentó los resultados de la medida de contribución a la reparación ‘Mirarnos con otros ojos: Diálogos Restaurativos en Universidades’. Esta iniciativa logró integrar acciones de la justicia transicional con la academia para transformar las aulas en escenarios de escucha, verdad y dignificación de víctimas presentadas falsamente como bajas en combate en la región de Catatumbo, en Norte de Santander.

Con el apoyo de las Oficinas Asesoras de Justicia Restaurativa y la Subdirección de Fortalecimiento Institucional, el despacho del magistrado Pedro Díaz Romero, integrante de la Subsala Catatumbo, sacó adelante esta medida, en respuesta a la solicitud de las familias de las víctimas Luis Evelio Angarita Angarita, Adinael Arias Cárdenas, José Eustacio Franco Amaya y del sobreviviente Villamir Rodríguez Figueroa, representados por la Asociación Minga. Las familias solicitaron que los comparecientes conversaran con estudiantes universitarios para esclarecer la verdad sobre los crímenes cometidos por miembros de la Brigada Móvil No. 15 del Ejército Nacional –en 1999, y entre 2006 y 2008–, dignificar sus nombres, honrar sus vidas como campesinos y promover garantías de no repetición.

Los comparecientes que hicieron parte de esta medida transitan la Ruta No Sancionatoria de la JEP, la vía para resolver la situación jurídica de los no máximos responsables, siempre y cuando cumplan las condiciones de aportar una verdad que permita reconstruir lo sucedido, reconocer responsabilidad en los casos que corresponda, comprometerse con la no repetición y realizar acciones que contribuyan a la reparación simbólica de las víctimas y de sus comunidades.

“Diálogos improbables” en las aulas

A lo largo de la implementación de la medida, 17 comparecientes de la fuerza pública intervinieron en 13 Diálogos Restaurativos, en cumplimiento de los requisitos exigidos en el régimen de condicionalidad estricto.

Los diálogos se dieron con más de 1.200 estudiantes y profesores de la Universidad de La Salle (Bogotá), la Universidad Francisco de Paula Santander (Cúcuta), así como la Universidad de Antioquia y el Tecnológico de Antioquia (Medellín).

María Fernanda Franco, hija de una de las víctimas, hizo parte de los diálogos y, a pesar de resultarle muy doloroso, expresó que le sirvió “como manera reparación porque pude conocer más sobre el caso de mi papá”. 
Por su parte, el profesor Eduardo Gabriel Osorio, director de Derecho de la Universidad Franciso de Paula Santander afirmó que “la universidad no puede ser solo un nicho de ideas, sino que tiene que ser una casa que se acerque al mundo que le rodea. Es deber de la universidad y de los estudiantes hablar sobre lo que nos rodea, entenderlo y ser partícipes”.

Asimismo, uno de los estudiantes participantes en este proceso reflexionó: “Que nos escuchemos puede ayudarme a entender cómo se rompe ese ciclo para que las cosas malas no se repitan más”.

Para Óscar Vargas, compareciente de la fuerza pública, estas jornadas de diálogo en las universidades, significaron la posibilidad de “llevar esa verdad y ese mensaje de reparación, de no repetición y entender que la violencia no nos lleva a nada bueno que debemos optar por el diálogo, el respeto a los demás”.

La universidad se consolidó como un actor fundamental de esta tríada restaurativa: víctimas, comparecientes y comunidad académica. De acuerdo con Liliana Salamanca, integrante de la Oficina Asesora de Justicia Restaurativa de la JEP, “las víctimas consideran que esto lo debe saber el país, que la sociedad colombiana debe contribuir a que esto no se repita”. 

Socialización de la medida en Bogotá


El encuentro de socialización de ‘Mirarnos con otros ojos: Diálogos Restaurativos en Universidades’, realizado en la oficina de la JEP en Bogotá este 27 de octubre, fue un espacio para conocer las diversas iniciativas pedagógicas y de memoria que surgieron en las universidades participantes. 

Durante la jornada, docentes de la Universidad de La Salle y de la Universidad de Antioquia compartieron las metodologías y herramientas que construyeron para abordar las historias de las víctimas, propiciar conversaciones sobre la verdad y acercar a las comunidades universitarias a las realidades del conflicto armado.
El magistrado Pedro Díaz Romero destacó la importancia de que estas experiencias contribuyan a comprender el sentido de la justicia restaurativa y su aporte a la sociedad. “Que el país pueda entender que hay otra clase de justicia que no se puede banalizar por la ignorancia o por los intereses políticos del momento”, señaló. Asimismo, hizo un llamado a las instituciones de educación superior para que se apropien de estas herramientas y las lleven a sus comunidades.

La profesora Alba Cruz, de la Universidad de La Salle, expuso los retos y aprendizajes de llevar estos diálogos a una universidad privada, así como la necesidad de promover una reflexión crítica sobre el dolor, la memoria y la verdad. Además, señaló la importancia de que las y los docentes eduquen sobre cómo trascender el dolor y “cómo trabajar esos asuntos incómodos que subyacen, hoy en día, a las disputas sobre la memoria y verdad”.

Por su parte, la profesora Johana Parra, de la Universidad de Antioquia, compartió la experiencia de los “círculos de resguardo”, una metodología de cuidado creada para acompañar las emociones y preguntas que surgieron durante los encuentros. Y fue la encargada de presentar la Bitácora Artística, como creación simbólica autónoma que recoge las reflexiones, experiencias y expresiones de las víctimas y comparecientes que hicieron parte de este proceso. Una versión digital de esta bitácora será entregada a las víctimas en Ocaña (Norte de Santander), en el marco de la audiencia territorial de medidas de satisfacción de verdad para víctimas de Teorama y Convención que se lleva a cabo estos 28 y 29 de octubre.

La Bitácora Artística, realizada por estudiantes de la Facultad de Artes de la UdeA, está disponible en el siguiente enlace de la página web de la JEP para consulta de la ciudadanía.

La memoria y transmisión del conocimiento


La verdad y el reconocimiento se materializaron en herramientas pedagógicas y simbólicas como cartas manuscritas, mapas territoriales, la difusión de canciones compuestas por los familiares —con apoyo de la Mesa de Memoria de Norte de Santander, la JEP y la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ)— y la experiencia inmersiva del Museo Virtual de la Memoria en 3D. 

Sobre el desarrollo autónomo de este proceso en homenaje a las víctimas, el profesor de la Universidad de Antioquia, Manuel Espinal, afirmó: “Uno de los impactos que tienen estos diálogos es que introducen cosas como la vergüenza, el reconocimiento de la culpabilidad, que,en el trasfondo, lo que restituyen es un sentido de la justicia que se pierde con la guerra”, y explicó que estas reflexiones permiten rebatir un imaginario en los propios estudiantes de que en este modelo de justicia las penas son leves o que existe impunidad. Contrario a esto, comprueban que acciones que parecen simples logran efectos de verdadera importancia y transformación para las familias de las víctimas del conflicto.