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“Ya no es tiempo de vivir de odios", dice víctima 
​en jornada en Pasto

La historia de Alicia Herrera como víctima del conflicto armado colombiano, empezó hace 18 años en el municipio caucano de Santander de Quilichao.

“Mi historia como víctima es de por allá del año 2000 cuando el tema del paramilitarismo. Tuve que perder a dos hermanos", explicó el miércoles Alicia Herrera a la oficina de prensa de la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP, durante un encuentro con víctimas y representantes de estas en la capital de Nariño.

Los hermanos asesinados de Alicia Herrera se llamaban José Yeimis Herrera, de 26 años, y Fernando Herrera, de 29.

“Lo más duro de todo fue que antes de matarlos, los torturaron durante dos días", indicó Alicia Herrera, una contadora pública de 40 años, con esposo y madre de seis hijos. Entonces, tras el asesinato de sus dos hermanos, empezó la historia de huidas y desplazamientos para la familia de Alicia Herrera.

“A ellos los matan. A los tres días los encontramos. Y después del entierro, inmediatamente con la maletica en el mismo cementerio", a correr de los asesinos de la familia, agregó.

Su primer refugio fue Palmira, en el Valle del Cauca. En ese momento Alicia Herrera estaba en embarazo.

La estadía en Palmira para Alicia Herrera, su esposo y sus hijos duró dos años. En 2002 el trasteo fue para Popayán. Allí estuvieron ocho años con relativa tranquilidad. En 2010 la familia se antojó de regresar a Santander de Quilichao.

“Quisimos volver porque allí estaba la casita. Estaban las cositas que habíamos dejado tiradas", comentó Alicia Herrera, quien explicó que en su pueblo natal las cosas malas volverían para ella y sus parientes.

“Pero esta vez fueron las FARC con extorsiones y 'vacunas", dijo Alicia Herrera, quien precisó que ella y su esposo montaron en Santander de Quilichao un negocio de venta de implementos para carros y motocicletas.

Los entonces guerrilleros primero les exigieron un millón y medio de pesos. Luego subieron la tarifa a cinco millones.

“Nos fue imposible pagar esa plata. Mi esposo no pagó las dos veces que se la pidieron. Entonces una noche (su esposo) salió a comprar pan para la casa y le pegaron dos tiros", explicó. Su esposo sobrevivió al atentado. Lo llevaron para Popayán en busca de mejores recursos médicos.

Dos días después del ataque, el esposo de Alicia Herrera envió a su trabajador de confianza a que le diera vuelta al almacén. Cuando el muchacho de 23 años estaba abriendo la puerta del negocio fue asesinado.

“Entonces entendí que seguíamos nosotros", observó Alicia Herrera, quien destacó que con la ayuda de las autoridades salió despavorida para Popayán con sus hijos.

Apenas su esposo se recuperó, Alicia Herrera con toda la familia se fue para Ecuador.

“Estuvimos en el Ecuador como refugiados. Era 2011. Sobrevivimos como pudimos. Hacíamos lo que fuera. Cualquier trabajo. Allí duramos hasta 2017", precisó.

De regreso a Colombia, Alicia Herrera y su familia primero llegaron a Ipiales y luego se instalaron en Pupiales, ambos municipios de Nariño.

Entonces Alicia Herrera, en medio del ambiente positivo que vivía el país por el proceso de paz firmado entre el gobierno y las FARC, empezó a hacer algo que había aprendido en Ecuador: ser lideresa, es decir, ayudarles a las mujeres con problemas. Por ejemplo, refugiadas y solas y con hijos.

Hoy, Alicia Herrera es la coordinadora de la Mesa Departamental de Víctimas de Nariño. En ella hay representantes de todo el departamento.

Atrás quedó el odio que Alicia Herrera les mantuvo durante muchos años a los paramilitares que asesinaron a sus dos hermanos.

Por allá en 2005 le vio la cara al autor material del doble homicidio y también al paramilitar que dio la orden. Los dos le dijeron que los habían matado porque les habían dicho que eran guerrilleros.

“Si hace 18 años me hubieran preguntado, yo hubiera dicho que nunca iba a perdonar a los asesinos de mis hermanos. Fue una etapa muy difícil de superar. Pero uno con el tiempo va madurando", dijo.

“Ya no es tiempo de vivir de odios y estancados en el pasado", sentenció Alicia Herrera.

En cambio, no ha podido superar del todo el incidente con las FARC, esto es, el atentado a su esposo, la muerte de su empleado y las extorsiones. El motivo: que entre los victimarios había alguien cercano a su familia.

“Pero de ese vínculo familiar no quiero hablar y mejor me lo reservó", concluyó. ​​